martes, 8 de diciembre de 2015

17 de septiembre de 2015

Como suele hacerse en las primeras clases de la mayoría de asignaturas, Juan Carlos nos ha preguntado sobre nuestros conocimientos acerca de la materia, en este caso de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Obviamente, han salido varias respuestas diferentes, ofrecidas por algunos de mis compañeros. El profesor ha ido apuntándolas en la pizarra: ordenador, Internet, informática, aplicaciones, etc.

Uniendo todas estas ideas previas que tenemos, hemos conseguido completar la definición de lo que serían las TIC (haciendo referencia al ámbito educativo): uso de las nuevas tecnologías en la práctica educativa como recurso facilitador del aprendizaje significativo de los alumnos. Este tipo de recursos puede ayudarnos a mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, ofreciendo una visión diferente a la tradicional.

Como bien sabemos, la práctica tradicional nos presenta el libro de texto como único medio para realizar el proceso de enseñanza y aprendizaje. ¿Por qué no incluir también las TIC en la educación? Puesto que vivimos en una sociedad rodeada de tecnología, creo que la educación también debe crecer incluyendo estos recursos informáticos en su día a día. Además, el aula es un gran lugar para conseguir que los jóvenes de hoy en día sepan utilizar adecuadamente estas herramientas tecnológicas, cuya finalidad debe ir más allá del mero entretenimiento. Pues las redes sociales y las diferentes aplicaciones que están presentes en la vida cotidiana de los niños y niñas pueden servirnos también para aprender.

Para analizar más profundamente esta cuestión relacionada con el uso de las tecnologías por parte de los jóvenes en la actualidad, Juan Carlos nos ha mandado leer un breve artículo de Enrique Dans llamado El absurdo e infundado mito del nativo digital, perteneciente al capítulo 7 del libro It's complicated, de Danah Boyd .Podemos encontrarlo en el enlace siguiente: http://www.enriquedans.com/2014/06/el-absurdo-e-infundado-mito-del-nativo-digital.html


La tesis que defiende este artículo podríamos resumirla afirmando que los jóvenes, por el mero hecho de serlo, no son nativos digitales. Aquí podemos distinguir varios argumentos que expliquen la afirmación anterior, por ejemplo:

- El hecho de pasarse horas usando una red social no implica necesariamente el dominio de algún tipo de tecnología.
- En general, los jóvenes carecen de estrategias de uso de las redes sociales.
- Los jóvenes son incapaces de llevar a cabo una mínima validación crítica de la información a la que acceden.
- Desconocen los criterios con los que funciona un motor de búsqueda...

¿ Qué ocurre con esto? Pues bien, muchos padres y maestros han asumido que no tienen que hacer nada para educarlos porque ya vienen "educados de serie". La consecuencia de esto ha sido educarles no como nativos digitales sino como huérfanos digitales, carentes de modelos a imitar y de poseer experiencias generadoras de criterio.

¿Cuál es el reto que nos planteamos? Aprender a usar la tecnología requiere aprendizaje y entrenamiento a cualquier edad.
  

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